Nos Levantará la Ola de Cinco Millones

May 28, 2017

 

Nos Levantará la Ola de Cinco Millones

Elvira Arellano (English Version Follows Below   The Wave of Five Million

 

En los días más tranquilos uno puede mira al superficie del océano y observar como las olas empiezan a formarse.  Al comienzo casi no las pueden detectar.  Pero cuando se acercan a la orilla del mar, las olas surgen de las aguas y al fin alcanzan grandes alturas y poder.  Esto se puede percibir en el caso de las olas comunes y corrientes al igual que los tsunamis que chocan a la tierra firme.

Cuando al comienzo empezamos a sacar a la luz la situación de la separación de familias con niños que son ciudadanos estad ounidenses, fue como una ola que apenas empieza a formarse.  Juntamos a los padres y a las madres para defender a nuestras familias y para presentar nuestro caso al público en general.  Hubo un aumento en la tasa de inmigración indocumentada, sobre todo de mexicanos, en los años 1990.  En gran parte esto sucedió a causa del TLCAN y otras políticas estadounidenses que impactaron en forma negativa al nivel de vida de las familias mexicanas de las clases populares. Por si solo el TLCAN causó al desplazamiento de cinco millones de gente del campo, y mi propio padre fue uno de éstos. Miembros de estas familias migraron hacia el norte y enviaban las remesas a sus familias en México que se encontraban en apuros.  No faltaban patronos en los Estados Unidos quienes, con mucho gusto , les ofrecían empleos a salarios bajísimos.  Una vez radicados en los Estados Unidos, estos migrantes formaron familias nuevas, inclusive casándose con ciudadanos norteamericanos; estas familias producían hijos que también son ciudadanos de los Estados Unidos.

Cuando al principio nos enfrentábamos con la deportación, muchos de estos hijos eran todavía muy chiquitos, en algunos casos bebes. Cuando íbamos a las manifestaciones en contra de la deportación, cargábamos a estos chiquitos en nuestras caderas.  Con el transcurso de los años crecieron bajo la sombra de la amenaza a sus mamás y papás.  Para muchos era un tiempo de creciente confusión.  ¿Por qué razón la diferencia entre ellos y los compañeros de escuela con los cuales jugaban? ¿Por qué la diferencia entre los mamás y papás que los amaban y cuidaban, y los de los demás jóvenes?

Como iban madurándose pudieron ver la ola de los “soñadores” delante de ellos.  Un millón y medio de niños habían llegado a los Estados Unidos con sus padres  y madres, sin documentos.  Pronto estos ‘soñadores, ya adolecentes, empezaron a expresarse en favor de sus propios derechos, presionando al Congreso para efectuar cambios legislativos y al fin logrando ganar la orden ejecutiva del presidente Obama. 

Durante la administración presidencial de George Bush hijo, se pudo documentar la existencia de 5 millones de niños ciudadanos de los Estados Unidos con el padre , la madre o los dos sin documentos. Como estos niños iban creciendo se esfumaba su confusión.  Cada vez más se daban cuenta que a sus familias las seleccionaban para ser perseguidas y destrozadas. Se comenzó a formar la próxima ola de resistencia. 

Como se maduraban estos cinco millones, y muchos llegaron a la adolescencia y su indignación sobre la situación crecía y crecía.  Los primeros intentos de quitarles su ciudadanía estadounidense fracasaron, porque chocaron con la constitución de los Estados Unidos. Estos jóvenes sabían perfectamente bien que sus madres y padres no eran delincuentes. Reconocieron los sacrificios de sus madres y padres y en sus corazones experimentaban la sensación que deben defender a estas queridas madres y queridos padres.  Se daban cuenta que, como ciudadanos de los Estados Unidos, gozaban de un poder especial.

El movimiento de los “soñadores” logró ganar la orden especial de Obama.  Pero esos soñadores también tienen papás y mamás sin documentos y unieron con sus familias detrás de la consigna “DACA para todos”. Luego el presidente Obama emitió una orden ejecutiva para proteger a las madres y a los padres, o sea DAPA.  Lamentablemente demandas de parte de los políticos republicanos estancaron la DAPA en las cortes, y la elección de Trump ha acabado con la posibilidad de que sea implementada.

Como estos niños crecían observaban a sus hermanas  y hermanos mayores, cuando montaban su resistencia en contra de toda esta injusticia, y aprendían mucho de ellos.  La ola de los cinco millones subía y subía y se acercaba cada vez más a la orilla.  Ya esta ola nueva esta por llegar.  Ahí esta Donald Trump en la playa, levantando su mano con fin de parar esta ola, o sea arrestando más personas, padres y madres indocumentados y niños que son ciudadanos norteamericanos, todos los días

Es una ola poderosa, joven, viva e inteligente. Alguien debe decirle a Trump y sus compinches racistas que no podrán parar a las olas del mar.  Algunas de las olas, que tienen sus raíces en las profundidades del océano, pueden convertirse en tsunamis.

 

THE WAVE OF THE FIVE MILLION

By Elvira Arellano

 

Even on a calm day you can look out on the ocean and see waves beginning to form. At first, the waves are almost imperceptible. As they grow closer to the shore they rise from the waters, finally reaching great heights and power. This is seen in ordinary waves as well as tidal waves that break far on to the land.

When we first began to expose the separation of families with U.S. citizen children and undocumented parents it was like a wave just beginning to form. We gathered parents together to defend our families and to make our case to the public. There had been a surge of undocumented migration in the mid and late 1990’s, especially from Mexico. Much of this was due to NAFTA and other U.S. polices which attacked the livelihood of ordinary families in Mexico. NAFTA alone caused the displacement of nearly five million agricultural workers – including my own father. Family members went north to survive and to send back monies to hurting families. They found U.S. employers eager to hire them at low wages. In the United States, they formed families. Sometimes with U.S.citizens, and they had children.

When we first faced deportations that separated these new families our children were little, some just babies. When we would protest the deportations we carried them on our hips. They grew up as U.S. citizens but underneath the shadow of the threat to their mothers and fathers. For many it was a time of growing confusion. Why were they “different” than other children that they played with and went to school with? Why were there parents who loved and cared for them different from other parents?

As they grew older they watched a wave of dreamers growing visible ahead of them. One and half million of the undocumented had been brought here as small children. As these “dreamers” grew older they began to speak out for their own rights, bringing pressure for changes in Congress and finally for the executive action that was won from President Obama.

By the time of the Bush administration it was documented that over 5 million U.S. children who lived in this country had one or more undocumented parent. As these kids grew up the confusion cleared. More and more they recognized that their families were being singled out for persecution and destruction. The next wave of resistance was forming.

As the five million grew older, many now in their teens, their anger grew with their understanding. Early attempts to take their citizenship away from them failed against the reality of the constitution. They knew their parents were not criminals. They knew their parents had sacrificed for them and they felt in their hearts that they should stand up for their parents, defend these mothers and fathers who were most dear to them. They began to realize that they had a special power as U.S. citizens.

The movement of the dreamers, the wave ahead of them, resulted in Obama’s executive order. Yet the dreamers also had undocumented parents and they joined with our families to demand “DACA for all.” President Obama finally issued an executive order for the parents, DAPA. Republican opposition kept this order paralyzed in court – and Rump’s election sealed its fate.

As they grew up, growing more conscious, they watched the dreamers, some of whom were their older brothers and sisters. They watched them resist. They supported them and they learned from them. The wave of five million was rising, coming closer and closer to shore. Now as this new wave approaches, Donald Trump stands on the beach, holding up his hand to stop the wave, each day arresting more and more undocumented parents of U.S. citizen kids.

It is a powerful wave, young and vital and intelligent. Someone should tell Donald Trump and his racist associates that they cannot stop the ocean. They should know that some waves with deep roots in the power of the ocean rise to cover the land, laying waste to all that stands in their way. Some waves become tidal waves…

 

 

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