Después de la Manipulación, la suppresión del voto

May 20, 2017

Después de la Manipulación, la suppresión del voto

Elvira Arellano (English Version Follows Below)

 

 

Apoderarse del gobierno por medio de conjuraciones y manipulaciones electorales no sucede solamente en los Estados Unidos.  Claro que hemos visto este tipo de intrigas en México y por toda América Latina también.  Cuando alguna agrupación llega a poder, suprimiendo a un movimiento popular, es muy común que dicha agrupación se vuelva más autoritaria e intente suprimir a los movimientos populares que le ofrecen resistencia.  A veces recurren a la represión brutal como hemos visto en casos de redadas detenciones, asesinatos, encarcelamiento sin juicio legal, y con demasiada frecuencia “los desaparecidos’.  Tal realidad histórica es algo que los latinos conocemos muy bien en América Latina.

Lo que vemos actualmente en los Estados Unidos es algo más profundo con raíces culturales fundamentales. Mientras que los demócratas y los medios masivos enfocan su atención en el tópico de la manipulación de las elecciones pasadas por los rusos, muy probablemente pactados con la campaña electoral de Trump, la verdadera manipulación consiste de la supresión del sufragio de las minorías no blancas.   La tasa de participación  de los votantes afronorteamericanos bajó por primera vez en decenios.  El esperado aumento en el voto latino, basado en el aumento en el número de latinos en la población nacional, no se manifestó.  ¿Por qué? ¿Y por cual motivo?

Por dos décadas los republicanos han enfocado sus tácticas en la tarea de apoderarse del control de las legislaturas estatales y los puestos de gobernadores estatales. Creo que actualmente controlan a 28 estados.  Se movilizaron exitosamente para convencer a la Corte Suprema federal a que destripara la ley de protección del sufrago que el movimiento de derechos civiles había logrado aprobar.  Luego en forma sistemática alteraron las fronteras de los distritos electorales para crear más distritos de mayoría blanca anglosajona, y lograron aprobar leyes que requieren que para votar, todo mundo presente una identificación oficial con foto. 

Al fin y al cabo, tras años de obstaculizar el primer presidente afronorteamericano, y tras organizar toda una campaña de odio racista, los republicanos pudieron lograr la victoria electoral que actualmente nos  causa tanto sufrimiento. Y ya han empezado de reprimir la oposición popular, como hacen todos los gobiernos autoritarios en América Latina cuando se apodan del poder.

Las dos estrategias principales de esta represión son el encarcelamiento masivo y la deportación masiva. El nuevo fiscal general, Sr. Sessions, ha dejado bien claro que desde ahora en adelante, el gobierno federal respaldará a las acciones de la policía municipal por nefastas que sean. El presidente amenaza a la ciudad de Chicago con policias federales.  El fiscal general Sessions acaba de decir a sus fiscales que en todo caso criminal deben pedir la sentencia máxima.  Estas políticas seguirán llenando las cárceles con reos afronorteamericanos y latinos, a pesar del hecho de que este país tiene más personas encarceladas en proporción con su población total, que cualquier  otro país en el mundo.

Bajo el gobierno de Donald Trump, el aumento en deportaciones ya no abarca simplemente a personas que han cometido delitos de menor grado como conducir un auto bajo la influencia de alcohol, pero incluye a muchos que no han sido hallado culpables de ningún delito en absoluto, y los que tienen hijos que son ciudadanos norteamericanos, que han vivido y trabajado en los Estados Unidos  durante muchos  años. La cifra de deportaciones de personas sin antecedentes delictivos se ha duplicado en los primeros tres meses del gobierno de Donald Trump.

Estas dos tendencias se intensificarán de medida que la administración de Trump finaliza sus mecanismos de gobierno.  El impacto será devastador. Perjudicará no solo a las personas encarceladas o deportadas, sino también a sus familias extendidas que se van a desmantelar. Es un movimiento represivo dirigido por un solo impulso, de convertir a los Estados Unidos de nuevo en un país solamente para gente blanca.  Las investigaciones recientes han mostrado de que entre personas de clase trabajadora o clase media, de las ciudades, de los páramos o del campo, el motivo que impulsó el voto por Trump era de frenar el aumento de la población afroamericana y latina.  Estos votantes percibieron a este aumento como una amenaza a “su cultura”.

Los movimientos populares en América Latina han podido derrotar estas dinámicas de manipulación y supresión solamente por los movilizaciones en las calles.  Si nosotros no ofrezcamos resistencia todos los días el miedo nos van a obligar a que nos ocultemos en las sombras. Los políticos no pueden motivar a las masas a que salgan a votar en el día de las elecciones, si no estamos motivados entre elecciones. Mientras que sí es el caso de que cada vez más personas participan en las marchas y manifestaciones en contra de Trump, parece que los más afectados por las políticas de encarcelamiento y deportación masivas nos estamos quedando atrás.  Las raíces culturales de la supresión de las mayorías populares en este país, o sea la supremacía de la raza blanca, requiere una unidad cultural en acción de parte de las minorías no blancas, en contra de esa supremacía blanca.  

 

Suppression Follows Manipulation

Elvira Arellano

The seizure of power in government through electoral schemes and manipulations is not unique to the United States. Certainly we have seen these electoral manipulations in Mexico and indeed throughout Latin America. When a group comes into power, overcoming a popular movement, the group in power often becomes more authoritarian and often works to suppress the popular movement which opposes it. Sometimes this is brutal as e have seen raids, assassinations, arrests and imprisonment without trials and, too often, “the disappeared.” That is a historical reality we as Latinos have too often seen in Latin America.

What we are seeing today in the United States is deeper and more rooted in cultural realities. While the Democrats and the media focus on the manipulation of the last election by the Russians – with the likely collusion with the Trump campaign – the real manipulation came in voter suppression of people of color. African American voters declined for the first time in decades. The expected increase in the Latino vote, based on our population growth, did not happen. Why – and to what purpose?

Republicans have focused for two decades on taking control of state legislatures and governors. I believe they control 28 states. They moved to get the Supreme Court to gut the hard won voter protection law passed through with the strength of the civil rights movement. Then they systematically redrew congressional districts to create more majority white districts and passed a series of voter ID and other voter suppression laws.

Finally, after years of obstructing the first African American President – and organizing a movement of white hate – they were ready for the electoral seizure of power we suffer under now. And they are moving to suppress the popular opposition just as authoritarian governments do when they seize power in Latin America.

The main two focuses of this suppression are mass incarceration and mass deportation. The new Attorney General has made it clear that the Federal government will back local police no matter what tactics they use. The President has threatened to send in federal police to Chicago. The attorney general just told his prosecutors to always ask for maximum sentences in their cases. These policies will continue to fill up the prisons with African Americans and Latinos – even though this country has more people in prison already than any country in the world!

The increase in arrests and deportations by ICE is not only of those with even minor convictions like dui’s but the number of those arrested for deportation with no criminal convictions, with U.S. citizen children, with years of residency and employment in this country, has doubled in the first three months of Donald Trump.

These two trends will only increase as the Trump movement sets its mechanisms in place. The effect is devastating. It is not only on those who are arrested, imprisoned or deported – it is on the extended families that are taken part. It is a movement of suppression driven by one single unifying theme: make America White Again. Recent studies have shown that, no matter working class or middle class, suburbanites or rural voters, the main reason for supporting Trump was to stop the growth of the African American and Latino population. They viewed this growth as a threat to “their culture”.

Movements in Latin America have overcome these tactics of electoral manipulation followed by suppression only when they took to the streets. If we don’t fight back every day then fear will drive us into the shadows. Politicians cannot motivate the popular majority to come out later at election time if we are not motivated between elections. While more people are engaged in marches and protests against Trump, those most affected by the policies of mass deportation and mass incarceration are fading back into the shadows. The cultural roots of the suppression of the popular majority in this country – that is by white supremacy – requires a cultural unity in action from people of color against that suppression.

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