Que hable el pueblo!

November 24, 2016

(English Version Follows Below “ Let the People Speak!”)

 

 

La Familia Latina Unida se solidariza con el llamamiento a favor de una “Inauguración Popular” de marchas y concentraciones en el día 20 de enero.  Apoyamos las movilizaciones en Washington D.C., durante la  semana y después de la inauguración, incluyendo la “Marcha de 1,000,000 mujeres” pero en nuestra opinión, lo más importante es que millones de personas comunes y corrientes tengamos la oportunidad de expresar la opinión de la mayoría de los habitantes de este país.  Como pudimos ver en 2006, la mejor manera de lograr esto es con movilizaciones grandes en todas nuestras ciudades.

Para nosotras las personas “nuevamente llegadas” en este país, al igual que muchas personas que han pasado toda la vida aquí, es un misterio cómo es posible que un candidato gane la mayoría de los sufragios, pero pierda la elección, por medio del famoso “colegio electoral”. Pero acordamos muy bien que en el transcurso de la lucha pro-derechos civiles durante los tiempos de Martin Luther King los que gritaban a favor de los “derechos de los estados” fueron los que más se oponían a los derechos civiles. La misma institución de “derechos de los estados” ha permitido que votantes de raza blanca en una mayoría de estados determinen el resultado de las elecciones presidenciales a pesar de que la mayoría de los votantes en el país votaron en contra de Trump.   ¡Una vez  más, “derechos de los estados” ha impuesto una agenda racista a la nación entera!

Yo como madre indocumentada con un hijo que es un ciudadano estadounidense,  tuve que presentar la cuestión de mis derechos, y los de mi hijo, delante de la nación.  En el transcurso de un decenio de lucha logramos convencer al presidente de los Estados Unidos a que tomara nuestra parte.  Por eso es que nos duele tanto ver al presidente Obama sentado al lado de Donald Trump en la Casa Blanca, preparando los pasos para entregar su autoridad a él.

Es un panorama deprimente pero debemos recordar que las deportaciones masivas, además de los sistemas de encarcelamiento masivo y el perfilamiento racista, no cuentan con el apoyo de la mayoría de los estadounidenses.  Pero para defendernos, tenemos que movilizar una resistencia popular pro derechos humanos al gobierno de “derechos estatales”.  Debemos aprender cómo trabajar y movilizar juntos  para la defensa en común.  No podemos dejar nuestra propia defensa  a los políticos.

Las megamarchas de 2006 fueron un factor crítico en derrotar el proyecto de ley del Sr. Sensenbrenner, un proyecto que incluía muchas de las cosas con las cuales Trump nos ha amenazado. Difirieron de  otras marchas tanto en sus números como en la amplitud de la participación. Las acompañaron un día  de boicotear el trabajo y las aulas.  Inclusive muchos patrones permitieron que sus empleados se  ausentaran del trabajo, pero los pagaron, para que pudieran participar en las marchas. Miles de estudiantes abandonaron las aulas, en muchos casos con el permiso de las autoridades académicas.  Un  elemento clave en el éxito de las movilizaciones fue el apoyo de los medios comunicativos en español, tanto radio como televisión.  Mientras que cientos de miles marcharon en Los Angeles y Chicago, también hubo marchas en pueblos de tamaño medio y pequeño en lo largo y ancho de los Estados Unidos, mostrando que el rechazo de las deportaciones y separación de familias era fuerte en los estados que votan por los republicanos al igual que los que votan por los demócratas.

 La mayoría que se nos negó por lo de “derechos estatales” debe restaurarse por estas movilizaciones a  favor de los “derechos humanos”.

Los imágenes que vamos ver saliendo de Washington D.C. el 20 de enero debe ser balanceado por el  imagen de millones que van a marchar juntos en ciudades en todo el país. Ya la juventud está marchando y preparándose para las concentraciones del voto popular del pueblo el 20 de enero. Hay que seguir en sus pasos.

 

 

Let the People Speak!

      By Elvira Arellano

 

Familia Latina Unida joins the call for “People’s Inauguration” marches and rallies on January 20th. We support mobilizations in Washington DC during the week of and after the inauguration – including the “Million Women’s March” – but we think it is most important that millions of ordinary people are given the opportunity to express the majority position of the people in this nation. As we saw in 2006, this is best accomplished by local mobilizations in all of our cities.

Like many new arrivals to this country – and many, many long time citizens – the way in which a President can lose the popular vote yet win the office through the “electoral college” remains a mystery. We do recall that the fight for civil rights during the time of Martin Luther King was opposed by those who cried out for “states rights”, the right of states to keep segregation. That same structure of “states rights” allows white voters in a majority of the states to determine the election of the President – even though a majority of voters across the nation voted against Donald Trump. “States Rights” has again imposed a racist agenda on the nation!

As an undocumented mother with a U.S. citizen son I had to put my human rights – and my son’s human rights – before the nation. Over a decade of struggle we convinced the President of the United States to side with us. That is why it was doubly painful to watch President Obama sitting next to Donald Trump in the White House, preparing to hand over his authority to him.

While that picture is depressing it is important to remember that mass deportations – and the system of racial profiling and mass incarceration – are not supported by the majority of people in this nation. To defend ourselves, however, we must mobilize a popular “human rights” resistance to the current states rights government. We must learn to work together – and mobilize together - in a common defense. We cannot leave that defense to politicians.

The marches in 2006 were critical in defeating the Sensenbrenner legislation which carried with it many of the policies that Donald Trump promised during his campaign. They were different from other marches both in their numbers and in their breadth of participation. They were accompanied by a day of “no work, no school”. Many employers let their workers go – with pay – to participate in the marches. Students walked out of schools, often with the permission of school authorities. Key to the mobilizations was the support of Spanish language media – both radio and T.V. While there were major mobilizations in Los Angeles and Chicago marches took place in both large and small cities and towns all across the nation – showing the opposition to deportations and separation of families was strong through both red and blue states.

The majority we were denied by “states rights” must be restored in these mobilizations for human rights.

The picture we will see on January 20th in Washington DC must be paralleled with the picture of millions marching together in cities across the country. Our young people are already marching, already preparing for the “people’s popular vote inauguration marches and rallies” on January 20th. We should follow their lead.

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